Paloma y Olivo
En mi travesía de encontrar tierra
una dulce y pequeña ramita caída en el suelo me habló con delicadeza
la pobre parecía buscar alguien con quien hablar
así que le conté mi misión
y ella me realizó una muy dulce petición.
—“Deseo acompañarla en su viaje
puede llevarme en su pico o acurrucarme en su pelaje”.
— Tal vez eres tonta,
¿Por qué me acompañarías en semejante odisea?
tan frágil, tan débil no sobrevivirías al frío de afuera.
Mejor llevo la rama de un árbol grande y fuerte
soportará el clima sin estremecerse,
o ¿Por qué no pensar en la belleza?
¿Y si llevo una flor en perfecto estado de esta pradera?
Las rosas tienen colores y encantos,
son finas y elegantes,
serán para los demás un agrado.
Las margaritas son abiertas al sol,
delicadas y finas que llegas a sentir su calor.
Pero ¿Qué tienes tú de especial?
¿Por qué conmigo te he de llevar?
Intimidada y triste tomó aire con fuerza
y lo que dijo después para mí fue toda una sorpresa:
— “Es cierto que los árboles tienen fuerza
y las flores belleza
pero yo tengo algo más
que aunque no es superior
vidas puede salvar.
Tengo fé y esperanza
todas las noches sé que el creador me traerá un mañana
Tengo amor y paz
quiero vivir en un mundo que esté habitado y guerra no haya más
Tengo todo eso y mucho más
quiero ser un símbolo de todo lo que el señor me ha dado ya.
Quiero recorrer contigo esta odisea demente
y que durante años nos recuerden
como esas que a la humanidad le dieron esperanza,
para tener fe, gozar del amor y vivir en paz
Te lo preguntaré una vez más
¿Te puedo acompañar?”
Ante tal discurso me quedé paralizada
y al ser esa su forma de pensar,
decidí dejar que ella me ha de acompañar.
La cargué en mi pico y extendí las alas
no sé qué nos espere en esta hazaña.
